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La decepcionante segunda entrega de “El Corredor del Laberinto”

 

Ilustración: Sara Herranz

Ilustración: Sara Herranz

Cuando haces una adaptación de una novela debes tener en cuenta que los lectores no la van a olvidar, que no van a ir al cine cual tabula rasa y van a disfrutar de la película sin hacer comparaciones con el libro. Ellos son el principal público que va a ir a ver la película. Y creo que en el caso de Las Pruebas, la segunda entrega de El Correodor del Laberinto, el director ha olvidado a los lectores y al propio James Dashner.

Ya en la primera entrega criticaba que se hubiesen omitido o cambiado detalles que serían tan importantes en las siguientes novelas, como fue el caso de la telepatía entre Teresa y Thomas o la muerte de Gally al final de la película, cuando el personaje vuelve a salir en la tercera novela guiándoles hacia “El Brazo Derecho”. No tuvo sentido cambiar esos pequeños detalles, ya que eso ha provocado grandes variaciones en la trama en esta segunda adaptación y provocará un giro total en la tercera.

De hecho, pareciera que el director o los guionistas solamente se hubiesen leído el primer libro y hubiesen cometido errores que ahora han tratado de arreglar, haciendo que esta entrega sea una especie de enmienda de los errores de la primera.

En mi opinión, los lectores deben de haberse sentido engañados, estafados, ya que lo único que han conservado de la novela son los nombres de los personajes y la idea general. Todo lo demás, lo han modificado a su antojo sin aportar nada nuevo, sin una explicación lógica que justifique estos cambios, haciendo de la película un sinsentido que uno se pregunta cómo lo harán en la última película de la saga para trabar la trama con todo lo que han modificado.

De hecho, en el libro se deja claro que el Laberinto es solo una especie de prueba médica para enfrentar a los inmunes a ciertas situaciones y ver cómo responde su cuerpo, al igual que cuando los sueltan (y no escapan) a la Quemadura es por el mismo motivo, los patrones. Para más inri, la película mantiene el título de la novela, “Las Pruebas”. Pero en la película no se explica nada de esto y se da a entender que el remedio a la epidemia está en su sangre, cosa que en el libro no llega a suceder NUNCA. Al igual que cuando supuestamente muerden a Brenda, que en el libro no sucede y, además, ella es inmune, y por tanto no necesita la sangre de Thomas para poder seguir viviendo.

Otra cosa que supone un error garrafal es pintar a los infectados como si fuesen zombies, cuando en el libro simplemente son enfermos que sufren una especie de locura y que incluso pueden hablar. Pero con el truño que les había salido quizás pensaron que se arreglaría con persecuciones de zombies y acción durante los 120 minutos que dura la película.

Sobre Anna Prats

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